jueves, 2 de abril de 2009

La bofetada


No escondí mi mirada después de aquella bofetada. Sí, había pegado a la luna. A esa ruin rastrera que con su luz guía el camino hacia los sueños. Ella era la inconsciencia, la tortura del vacío al hallar lo deseado, la homicida de los ensoñadores, de todas aquellas personas que inocentemente buscan el camino para llegar y conquistar sus sueños. Y es en ese camino donde la encuentran a ella, a ese miserable satélite, que consideramos amigo al acompañarnos en nuestro viaje. Es entonces cuando nosotros, tan débiles e inexpertos, creemos encontrar en ella la mano amiga.

Cuando todos nuestros sentidos nos dicen que no sigamos, ahí está la luna, sonriendo con su blanca dentadura e invitándonos a comenzar. Y es que este satélite nos tienta eternamente. Con la pureza de su luz seguimos caminos inesperados que ya no sentimos tenebrosos por tenerla a nuestro lado. Es ella nuestra fiel compañera, es quien nos entiende, anima y consuela.

Sí, es ella pero solo hasta llegar a un punto. Cuando la fuerza de la adrenalina nos domina, la satisfacción de saber que hemos cogido las riendas de nuestra vida y la magia de los actos ilógicos nos llenan completamente es cuando llega la caída. Cuando vemos que nada es lo que creíamos o que el mundo ha dado otra vuelta sin avisarnos y estamos solos, desilusionados y heridos. ¿Dónde está ella? ¿No será ese brillo su risa al comprobar lo ingenuos que hemos sido y la fuerza de su encanto?

Toda una vida de sueño en sueño, buscando sin cesar para darme cuenta de que nada es como creía. Maldigo a quienes nos ilusionan y luego nos abandonan justo al borde del barranco.

2 comentarios:

  1. Aquí estoy, preparada para acosarte :)
    Ya leí este texto, pero ahora he vuelto a leerlo de nuevo para darme cuenta que significa mucho más de lo que creía...que quizás yo estoy entre esas palabras. Y se me ha venido a la mente una frase de Jordi, en el libro de Frontera, que nunca ovlidaré, por cierto: "El destino es esa maldición que crea ilusiones para luego matarlas a la vuelta de la esquina".

    Ahí queda, siamesilla (L)

    P.D.:Me he acordado que hace mil años abrí una cuenta en Blog...escritoenlaarena creo que se llamaba. De todas formas, ahora me han entrado ganas de abrir una y ponerme a escribir...pero bioquímica me necesita :(

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  2. La luna no sonríe siempre, ése es un tremendo error. Como espía de la noche, nos vigila mientras muestra en su cara cómo nos encontramos, aunque ni siquiera lo sepamos. Por eso, antes de abofetear a la Luna, deberías pararte a pensar que es la única que sigue estando ahí seamos como seamos, vivamos como vivamos y hagamos lo que hagamos. Es cierto que algunas veces he querido gritar a la bruja de la noche para que desapareciera, pero por muy alto que subiese, tan sólo la soledad me permitió tocar tan sólo un pedacito de Luna... y no quisiera perder eso por nada del mundo.

    Saludos pacenses!

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